viernes, 17 de octubre de 2008

Pasodoble

Un pasodoble, eso fue lo primero que yo bailé pegado a un chica, un pasodoble. Fue en verano en una de esas fiestas de barrio, en concreto el barrio de San Roque, de Hellín, con una orquesta que hacía lo que podía, o sea aguantar al personal medio borracho, en una calurosa noche de verano. Que difícil siempre es dar el primer paso en todo, en este caso, decirle a aquella chica si quería bailar conmigo. La chica se llama Victoria y si bien ahora simplemente nos limitamos a saludarnos, entonces como críos, manteníamos una buena relación. Volviendo al momento de pedirle de bailar, recuerdo mi nerviosismo, mi amigo José, incitándome a que lo hiciera, yo queriendo hacerlo, pero sin mover un músculo, y mientras tanto, supongo que ella esperando. Que manera mas tonta de perder el tiempo, si fuese ahora... otro gallo cantaría. Al final y temblando como un flan me acerqué a ella y solicite si me concedía aquel baile, ella accedió. Que imagen, yo dando vueltas, mano arriba, mano abajo, y ella cogida a mi. Supongo que aquella noche no logré conciliar el sueño, o si lo que estuve toda noche la noche, fue soñando, pero aquel pasodoble fue increíble. Para finalizar solo añadir que solo fue eso, bailar, ni mas beso que el de despedida y en la mejilla, y la cara de bobo que debía tener yo, pues ella si debo reconocer me gustaba, no siendo reciproco este sentimiento, pero siempre mantuvimos una buena amistad hasta ahora, en la que como decía antes, lo único que hacemos y supongo que por educación, o porque nos hemos hecho mayores, es saludarnos.

5 comentarios:

Padme dijo...

que bonitos recuerdos esos de las primeras veces en las que tienes que hacer algo...

de cualquier forma, creo que seguimos perdiendo mucho el tiempo y que a lo mejor hacemos otras cosas pero que igualmente nos dejan bonitos recuerdos. :)

por cierto, si hubiera sido yo, te aseguro que no hubiera bailado. y no porque no me gustaras, eh? es que odio los pasodobles.

Javier Caballero dijo...

XDDDD, a mi no es que me emocionen, pero era lo que había.

Cuando digo que perdía el tiempo es que yo era un miedoso, cuando descubrí que lo máximo que puede ocurrir, es que debas comenzar de nuevo, fue ya cuando dejaba de prácticar el arte de la seducción.

Pero lo que si que es cierto, es que visto desde la distancia, me parecen bonitos esos recuerdos.

leticia dijo...

No creo que uno deje nunca de practicar la seducción, eso muere con nosotros. Siempre estamos seduciendo a alguien para conseguir algo, por ejemplo al jefe para un aumento de sueldo o de jerarquía.
Igual entiendo a lo que te refieres. Siempre pensé que para los adolescentes era algo bastante difícil de encarar.
Los pasodobles en cierto modo me gustan. Lo que me parece terrible es lo de los toros. El mismo morbo que con las ballenas, sólo que rentable.
Excuse moi, s'il vous plaît.

Outsider dijo...

estoy con leticia en lo de la seducción... aunque un pasodoble... pues no se, para seducir, como que no.

A mi me recuerdan a mi padre y aquellos discos de luis cobos con ritmo de chispun chispun que le ponía a todo.

Javier Caballero dijo...

Quise decir en la seducción femenina, en la otra nunca he tenido ningún problema ni vacilación a la hora de dar ningún paso.

Y si, un pasodoble no es que sea la mejor música para enamorar a nadie pero era lo que había.

Con los pasodobles también me he reido un rato bailando en una sala de Barcelona mítica, La paloma, pero eso será otro post.