miércoles, 22 de julio de 2009

U2 - With or without you

Hacía tiempo que quería publicar un relato, la verdad hubiera también preferido que hubiese sido el teórico otro contribuyente del blog, Evaristo, quien lo hubiese hecho pero como sabéis, hace mucho tiempo que no sabemos nada de él. En fin, como esa primera opción no ha funcionado, me puse yo a escribir inspirandome en un relato corto de Evaristo. Vamos que quiero dejar claro que la idea original es de él y yo me he límitado a rellenar con palabras. Con el quiero rendir un homenaje a esos amigos que se quedan a veces por el camino y que espero me recuerden como yo a ellos.
Al fin había dejado de llover, otro día triste mas en mi vida, desde que ella se marchó todos los días eran tristes, lloviera o no, pero si llovía, hacía un día gris o simplemente hacía mal tiempo, ya tenía la excusa perfecta para justificar mi actitud desconsolada, aquella que me había convertido en una persona distante, apenada y afligida. Yo continuaba allí, inmóvil de pie mientras seguía inundado de recuerdos, mirando atentamente su fotografía, intentando supongo, introducirme en ella, ser parte de aquel papel, eso me hacía sentir mejor. Me relajaba observarla tal y como yo la recordaba jovial, risueña, sonriente. Cuando me reflejaba en aquellos tiernos ojos azul turquesa me tranquilizaba, mirar sus ojos era como mirar las aguas cristalinas en las más de una ocasión nos habíamos bañado. Ella era un ser puro, sensible, la persona mas delicada con la que jamás había tratado ¿Dónde estaría ahora? Seguramente donde se encontrase seguiría transmitiendo tranquilidad, emitiendo aquella serenidad que la hacía única y extraordinaria, seguro quedo corto al decir que era un ser dotado de un don maravilloso, un don al cual jamás podré encontrar un adjetivo que pueda contener toda la esencia inmensa que ella poseía.
Ella me daba la calma, me ayudaba a ser una persona mas integra, un mejor ser humano, casi puedo asegurar que allá donde ahora se encontrara, ella continuaría haciendo esa misma labor. Ella era un ángel. ¿Volvería a serlo ahora…?
El día que la conocí también fue un día lluvioso, se estaba empapando mientras esperaba el autobús donde tantas veces anteriormente habíamos coincidido y la invite a compartir mi paraguas, accedió casi de inmediato. Sentirme tan cerca de ella por primera vez me hizo sentir pequeño, hizo que se encogieran todos mis órganos, hasta contuve la respiración para poder captar cualquier movimiento que pudiese realizar. Desprendía un olor fresco a rosas de efecto balsámico, casi me atrevería a afirmar que incluso de efecto anestésico, ella me hacía volar.Su voz era cálida, me envolvía, poseía el tono y timbre más agradable que puedas jamás haber escuchado. Era perfecta, la chica más increíble que puedas llegar a imaginar, me atrevería a asegurar que era una persona tocada por la mano de dios.
Mi memoria seguía anclada a todos esos viejos recuerdos, momentos que constantemente afloraban en mi cabeza, periodos de mi vida que habían echado unas raíces tan profundas que era imposible desprenderse de ellas. A ciencia cierta yo tampoco deseaba que se marchasen, también me aferraba a esas nostalgias aunque estas hicieran que me hundiese. Aquellos años, que viví con ella, fueron tan felices, tan intensos y alegres…
Repentinamente, como por sorpresa note como por mi mejilla resbalaba una gota, no era una gota de lluvia, estaba llorando. Deposité una rosa sobre la losa mientras continuaba mirando su fotografía y decidí regresar a casa, mi vida continuaba gris.


5 comentarios:

Padme dijo...

Joer, Javier, qué bonito el relato. Me ha encantado y el temazo que has puesto para acompañarle no puede ser mejor.

Enhorabuena. Yo quiero másssss. :)

Un beso.

mariajose dijo...

bonito relato javier, como siempre hasta el final no revelas "el que", aunque luego me gusta volver a leerlo sabeiendo de que habla y mas triste aun me parece.
bueno espero que tu estado de animo no vaya acorde con el relato.
un abrazo

Javier Caballero dijo...

Gracias Padme, lo tengo en cuenta para una próxima ocasión, aunque a mi me cuesta lanzarme a contar historias como de este post.

Mariajosé por supuesto mi estado de ánimo no es el que reflejo en la narración, aunque hubo etapas, como todo el mundo supongo, en las que me sentí así.

jordi dijo...

Bonito relato, cuando tenia 14 o 15 años escribia un monton, relatos cortos sobre todo. con el tiempo lo deje. Igual me animo un dia de estos y cuelgo alguno. Ya veo que has cambiado la plantilla. Mejor, creo. Saludos.

leticia dijo...

Sencillamente hermoso Javi. Me quedé un buen rato imaginando la situación. Muy triste, pero ya sabés que la tristeza es mi actual compañera.
Besitos.