viernes, 24 de julio de 2009

Tam tam go - Un juramento entre tu y yo

Mi abuela fue una señora con muy mala leche, supongo y defendiendo su carácter, producido por los acontecimientos que le fueron acompañando durante su vida. En dos pinceladas, como tantos españolitos, le tocó vivir de lleno toda la guerra civil siendo prisionera del bando nacional en Coruña, donde tuvo la suerte de trabajar en cocina, aunque a ella nunca le gustó hablar de esa etapa de su vida. Una vez finalizada la contienda regresó a casa y se casó por segunda vez, a su primer marido lo mataron en el frente, no tuvieron descendencia. Con su segundo marido tuvo tres hijos, el mas pequeño, mi padre, quedó huérfano, allá por 1950 cuando contaba con 5 añitos. De nuevo sola, ya no volvió a casarse. Cuando yo nací vino a vivir con nosotros y ya no se marchó. Como mi madre trabajaba, ella ejercía de segunda madre y en verano… mis hermanos y yo nos íbamos a Hellín mientras mis padres se quedaban en Barcelona trabajando. En Diciembre hará 6 años que falleció pero yo sigo acordándome mucho de ella. Todo el rollo anterior para acabar diciendo que ahora que llega de nuevo el verano, su recuerdo se hace más presente, sobre todo porque era costumbre que cuando llegábamos al pueblo, inmediatamente hacíamos una visita a una modista que nos confeccionaba unos “estupendos” pantalones de mil rallas, unos pantalones debo reconocer de tela muy fina y fresca a rallas blanquiazules que a mi me traumatizaron, pues por desgracia, en ningún momento tuve poder de decisión, era lo que había y debía ponérmelos a pesar de que yo me veía como un viejo, me faltaba nada mas la gorra y el bastón.

4 comentarios:

mariajose dijo...

yo he vivido algo parecido, mi padre quedó huérfano a los 3 meses, igual, en la guerra...
en fin supongo que muchísimas familias han pasado por lo mismo.
no me puedo imaginar lo duro que tiene que ser...
yo también le guardo un cariño muy especial a mi abuela y al pueblo donde veraneaba (zarzadilla de Totana -Lorca)
mi abuela es una de esas personas que recuerdo muy muy amenudo, su tacto de piel de tan arrugada y tan lisa a la vez, era como tocar las manos de un niño pequeño, no lo voy a olvidar jamás.
besos

leticia dijo...

Un buen recuerdo. Yo tuve la suerte de tener a mis abuelos por muchos años. Claro, aquí no hubo una guerra tan desvastadora. Mi última abuela falleció en el 2006, y también pasaba los veranos con ella, cuando era chica.
Besote.

leticia dijo...

Veo con placer que le metiste mano al html. Bien por vos! Queda mucho mejor más ancho.

Javier Caballero dijo...

Veo Mariajose que todos, al fin y al cabo vivimos las mismas situaciones, las mismas emociones... Supongo que eso hace nos comprendamos mejor.

Leti, a pesar de la distancia, que parecido es todo... Efectivamente estoy con el HTML, al final me he decidido, pero es complejo de narices. Supongo que todo es empezar. Seguiré trasteando hasta que encuentre lo que realmente quiero hacer.

Un abrazo a las dos.